Premio Honorífico: Claudio Utrera

Fotografía: Rafael Arrocha

Cada paso que damos dentro de cualquier campo del conocimiento está marcado siempre por las huellas y los esfuerzos de quienes nos precedieron. Es bien conocida aquella sentencia del siglo XII atribuida a Bernardo de Chartes: «Somos enanos a hombros de gigantes. Podemos ver más, y más lejos que ellos, no por la agudeza de nuestra vista ni por la altura de nuestro cuerpo, sino porque somos levantados por su gran altura». Esa consideración, expresada siglos más tarde en términos similares por Isaac Newton, se presenta como la clave por la cual la Muestra de Cine de Lanzarote le entrega su Premio Honorífico de esta décima edición a Claudio Utrera.

Sin los proyectos y los artículos que este defensor apasionado del cine y de la cultura ha impulsado y escrito durante más de cinco décadas, la Muestra de Cine de Lanzarote posiblemente no existiría, o lo haría de una manera más limitada. Desde que empezamos a interesarnos por el campo cultural, hemos leído sus artículos, hemos visto programas de televisión en los que participaba y hemos asistido al festival que creó y dirigió. Todo ello nos ha abierto nuevas perspectivas y puntos de vista. Nuestros enfoques se han visto enriquecidos y hemos podido conocer aspectos importantes de la realidad gracias a las ideas que ha escrito y ha desarrollado, pero también gracias a los grupos de personas con las que ha trabajado y a las que ha brindado su apoyo.

Claudio Utrera concibió y dirigió, durante quince años, un proyecto importantísimo como es el Festival Internacional de Cine de Las Palmas, enfocado a un cine diferente; un cine que arranca a las imágenes de sus parámetros estancos y las obliga a revelar otros planos de la realidad y de su naturaleza. Numerosos cineastas insulares crecieron al amparo de ese gran proyecto y tantos otros tuvimos la oportunidad de descubrir que el cine, el importante, es más pensamiento que entretenimiento, más riesgo que seguridad, más tensión que reposo.

Un Premio Honorífico es en gran medida un reconocimiento pero es, sobre todo, por encima de todo, un mensaje que se reduce en una sola palabra: Gracias.