Un año más, la Sección Oficial de la Muestra de Cine de Lanzarote reúne algunas de las propuestas cinematográficas más relevantes y exigentes del panorama internacional del último año. No se trata de seleccionar “las mejores” películas del momento —como si éstas se pudiesen destilar fácilmente—, sino de construir un espacio en el que distintas cinematografías del mundo dialoguen entre sí y, al hacerlo, iluminen los dilemas y tensiones que atraviesan nuestro presente. El cine, cuando se arriesga y se toma en serio a sí mismo, no solo cuenta historias: cuestiona nuestras certezas, revela lo que preferimos no ver y ofrece formas nuevas de pensar la realidad.
En esta edición, las películas proceden de lugares atravesados por conflictos, transformaciones y desafíos muy diversos: Alemania, Chile, Colombia, Palestina, Rumanía y Rusia. Cada una de estas geografías carga con un presente complejo, y cada obra seleccionada se aproxima a él desde un lenguaje propio, consciente de que la forma —la manera de mirar, encuadrar, narrar— es siempre una posición en el mundo. No se busca aquí uniformidad, sino rotundidad: miradas que friccionen, que se resistan a lo obvio y que hagan de su singularidad una manera de pensar.
Las temáticas que recorren las películas de esta sección no podrían ser más urgentes: la guerra y sus heridas invisibles, la fragilidad democrática, el auge de los autoritarismos, las violencias cotidianas que se arrastran desde hace décadas, las luchas por la tierra y el territorio, las desigualdades sociales que se enquistan, los desplazamientos forzados, las tensiones de clase y de identidad, las fracturas que el capitalismo imprime en los cuerpos y en los paisajes humanos. Ninguna de estas cuestiones es ajena a nuestro tiempo, y sin embargo el cine las revela desde ángulos inesperados que nos obligan a repensarlas.
Lo que une a estas obras no es un tema, ni un estilo, ni un continente, sino una misma voluntad de explorar la complejidad del presente con rigor formal y ambición política. Son películas que se atreven a dudar, que hurgan en sus propios materiales, que deforman las convenciones narrativas para ampliar lo que el cine puede decir y mostrar. Cada una propone un gesto de resistencia frente a la simplificación y reivindica la inteligencia como parte activa de la experiencia cinématográfica.
La Sección Oficial, en definitiva, ofrece un mapa fragmentado y vibrante del mundo contemporáneo. Un conjunto de obras que, desde sus territorios, nos interpelan aquí, en esta isla, para recordarnos que el cine sigue siendo una de las herramientas más poderosas para pensar —y sentir— nuestro tiempo.